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Los 16 años perdidos

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El juicio de acontencimientos históricos acaecidos reciententemente suele acarrear el riesgo de caer en la parcialidad y en las valoraciones desacertadas. Llevados por la delicada e intrincada tarea de despojarnos del arrebato y de la predilección por ideales o circunstancias que los hechos hayan podido repercutir de un modo u otro en nuestra vida diaria, resulta sencillo acabar vertiendo conclusiones capciosas.
Dicho esto, he de decir que es posible no esté predicando con el buen ejemplo plasmando aquí una reflexión que me ha rondado últimamente la cabeza y que hace referencia a hechos de nuestra más reciente historia. No obstante y como una contrapartida positiva, es posible esta actitud pudiera servir para actuar a tiempo, aprender de los errores y enmendarlos por la senda correcta.
No voy además ahora a adentrarme en relatar acerca de los graves vicios de nuestro, en mi humilde opinión, mal llamado sistema democrático. Es algo que me gustaría exponer proximamente en alguna ocasión. Eso sí, parece un hecho irrebatible que el pueblo, la ciudadanía carece de memoria a largo plazo, o al menos es como si la amplitud de miras y la capacidad de elección ante muchas alternativas suponga más un problema que una ventaja. No voy a culpar a nadie, es más, soy el primero que toma decisiones lentamente y no pocas erróneamente cuando dispongo ante mí de una variada oferta de posibilidades y decisiones, pero no por ello debería ser óbice para llevar a cabo un ejercicio de profunda disciplina y real y produnda reflexión, máxime cuando me voy referirme a la elección de nuestros supuestos representantes en el gobierno.
¿Porqué un título tan adverso? Supongo, porque quería llamar la atención del lector, pero asimismo avivar conciencias ahora que posiblemente estamos a tiempo de enmendar el rumbo de este país nuestro en el que nos ha tocado vivir que es España.
Que la gestión en el ámbito económico por parte del recientemente finiquitado gobierno socialista ha sido cuanto menos mediocre o muy mejorable es algo más que obvio. Y la democracia es un sistema que más que premiar la buena gestión de los gobernantes, castiga no precisamente a los que obran mal, sino simple y llanamente a los que empeoran o degeneran la coyuntura económica. Es decir, a la mayoría de la gente le es indiferente que los gobernantes se llenen los bolsillos de dinero por medios ilegítimos o de dudosa procedencia mientras los suyos permanezcan igualmente llenos. A las pruebas me remito. Cuando tuvimos 'vacas gordas', la gente votó a alcaldes sátrapas de bajo perfil ético, pero aparente elevada capacidad para hacer dinero y llenar el pueblo de promociones de viviendas y campos de golf en pos de un simulado y embustero progreso. Municipios, comunidades autónomas, etc, etc... En 2008 la situación comienza a empeorar y ya inmersos de lleno en una aguda crisis parte de la población se cansa y se indigna ante lo que los gobernantes elegidos por ellos pergeñaron durante más de una década. Más vale tarde que nunca diría yo, pero, ¿Acaso no fueron ustedes conscientes del colectivo de sinvergüenzas sin escrúpulos en cuyas manos depositamos nuestra confianza? Insisto, la democracia dista mucho de ser perfecta, pero al menos cuando cada cuatro años se nos da una oportunidad de hacernos participar nimiamente en la vida pública, señores, por favor, hagámoslo con un poco más de responsabilidad y razón.

Cierto es, todo hay que decirlo, que como sabemos, la crisis económica que atravesamos posee también una dimensión internacional. Y es aquí donde quería llegar. Inevitablemente, habría sido extremadamente complicado, por no decir imposible haber capeado el temporal y salir de éste indemnes y felices. No hay más que ver el resto de países de la Unión franco/alemana, perdón, quería decir, Unión Europea. Pero si es aquí donde quería incidir. ¿Podríamos haber estado mejor preparados para esta tormenta? No me cabe duda.

Desde 1996 hasta nuestros días han transcurrido 16 años. El Partido Popular se jacta de haber sido artífice de una de las etapas de mayor prosperidad y expansión económica de la historia reciente de España. Y así fué, pero lo que hizo no fué más que edificar una alta y esbelta torre con cimientos de barro. Por aquel entonces habíamos entrado en la entonces Comunidad Económica Europea diez años atrás y de ser un país subvencionado y receptor de importantes ayudas para modernizarnos, tuvimos ante nuestras narices pasar definitivamente a la primera división de los países desarrollados. Supuso una extraordinaria oportunidad de construir un modelo basado en la excelencia, la eficacia, la investigación y la industria de alta tecnología. Sin embargo, parece ser que quisimos verlo desde otra perspectiva más ágil y sencilla y asistimos embebecidos a una orgía de ladrillo, recalificaciones, pelotazos y especulación generalizada. Durante estos años, países que nos podrían recordar a la maltrecha España de la reconversión industrial de principios de los 80, como Polonia, Hungría, Bulgaria, etc... han entrado en nuestro club, ocupando plaza de país preferente a la hora de recibir ayudas e incentivos económicos para su desarrollo y competitividad. Espero sepan aprovecharlo, porque a nosotros se nos acabó esa oportunidad. Ahora se nos suponía un país de primer nivel y sin derecho a ayudas de antaño. ¿Y qué hemos hecho en este tiempo? No parece que hayamos hecho los deberes. Es más, me atrevería a afirmar que hemos vivido como lo que nunca fuímos, completamente por encima de nuestras posibilidades y lo que es peor, sin haber generado un modelo productivo sostenible y competitivo en esta Europa cada vez más compleja.

¿Nadie se acuerda ya de todo esto? El Partido Popular no llevó a cabo una buena gestión económica, pero nos llenó los bolsillos a todos por una temporada y todos comimos garbanzos satisfechos, pensando que jamás pasaríamos hambre. El PSOE entró y no supo/quiso ver esa falsa realidad, se acomodó a las circunstancias y lo que es peor, no reaccionó a tiempo cuando todo se empezó a venir abajo. Ahora nos falta el plato de garbanzos y nuestras tripas resuenan y ello nos irrita y llena de desazón. Continúo sin hallar la causa de que las masas acudan a votar y no se planteen cuanto menos que los dos grandes partidos políticos de este país merecen ambos y por igual un castigo realmente ejemplar. No es suficiente con indignarse y patalear. Hay que actuar, ser consecuente, razonar un mínimo e intentar cambiar el rumbo de las cosas. Los planteamientos cortoplacistas no suelen ser al final efectivos. Veamos un poco más allá de lo que es tener nuestro plato de garbanzos y ser capaces de ver cómo han llegado estas legumbres a nuestra mesa. Quizás era mejor haber comido menos, haber evitado el atracón y haber hecho una buena siembra que hubiese perdurado por mucho tiempo. Reaccionemos ahora que no es aún tarde.

Jorge M. Fernández Mendoza.

Añadido el 06-02-2012 20:57:02 -   - 



De la moda del lenguaje políticamente correcto (I)

Actualidad

Abro una serie escritos encontrados fundamentalmente en la red que hacen referencia a la magnitud de la estupidez de nuestra clase política y periodística en su afán de implantar un absurdo lenguaje políticamente correcto.

Me refiero a esas conocidas coletillas del tipo 'Españoles y españolas', 'Trabajadores y trabajadoras' que prolongan las frases dilatadamente y de un modo a mi juicio extravagante.

Es también digno de mención el empleo de aquellas expresiones que oímos sobre todo en noticiarios de la televisión, del tipo 'establecimiento penitenciario' (vamos, lo que se viene llamando una cárcel) o 'cuerpo' (en mi pueblo eso es un muerto), etc, etc...

En pos de crear conciencia acerca de ello e intentar detectar y salvaguardarnos de las dosis de idiocia que nos tratan de impregnar cada día, me gustaría ir compartiendo poco a poco algunos textos muy ilustrativos.

He aquí el primero. Se supone proviene de un profesor:

Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 50 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña". Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En Primaria estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión  y Educación Física. En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te suspendían.

En Bachiller, estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía.
Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.
Y.. vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", no "residenta”.

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española ? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

Porque no es lo mismo ser UN CARGO PÚBLICO que UNA CARGA PÚBLICA.

Añadido el 08-09-2011 07:48:02 -   - 



Breve explicación de la crisis

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Hace unos días encontré este artículo en un blog y me pareció tan bueno y tan sencillo que he querido compartirlo:

Ustedes abren un bar. Para aumentar sus ventas, permiten que sus clientes consuman licor ahora, y paguen después. Como el consumo aumenta, ustedes mantienen la promoción. Más personas llegan a su bar, y ustedes -para ganar más- deciden subir el precio de los licores, mientras los clientes siguen debiendo el pago.
En el banco, notan que las deudas de sus consumidores son activos de gran valor, por lo que deciden ampliar los préstamos que ustedes solicitan. Al mismo tiempo, el banco convierte esos activos en “bebida-bonos”; los cuales pasan a comercializarse en el mercado internacional. No importa qué signifiquen o si están garantizados, son bonos que representan activos de alto valor. ¿Ya ven hacia dónde va esto?
Un buen día, la oficina de riesgo financiero del banco decide que ya es momento de cobrar esas deudas. Pero, como era de preveer, los clientes que iban a su bar se endeudaron tanto por la excelente propuesta que ustedes les ofrecieron, que ahora ya no pueden pagar. Como ellos no pueden pagar sus deudas, ustedes no tienen ni como pagar a sus proveedores, ni de dónde pagar los préstamos al banco. Sin el pago del préstamo, el valor de los “bebida-bonos” cae en picada.
Para salvar al banco, el gobierno decide intervenir creando un nuevo impuesto muy elevado, que pagarán los abstemios. A los abstemios esto no les gusta y empiezan las protestas.

 

Está claro, ¿Verdad?

Añadido el 07-09-2011 16:11:36 -   - 



 

Citas

<<Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.>>

Proberbio árabe