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España y sus bancarrotas... varias

Historia

El ser humano posee una capacidad innata y asombrosa de olvidar el pasado. Planteado desde el punto de vista psicológico supone un eficaz mecanismo ante episodios traumáticos y experiencias de índole desagradable. El inconveniente que puede acarrear es el de otorgar una facilidad inusitada para omitir el adecuado ejercicio de la retrospectiva y por tanto no actuar adecuadamente en base a experiencias pasadas.

Supongo nadie cuestiona a estas alturas la complejidad y dificultad de los tiempos que vivimos. En un escenario internacional, cierto es que como novedad añadida respecto crisis económicas anteriores, hemos de incorporar en esta ocasión la desventaja del fenómeno de la globalización que expande las turbulencias a todos los lugares conocidos de la que pocos países logran escapar.
Éste nuestro país posee sus particularidades agravantes, como conocidas son nuestra querida burbuja inmobiliaria Made in Spain, nuestra galopante tasa de fracaso escolar, espoleado éste en los últimos años por el 'extraordinario' acicate de abandonar los estudios para ganar en la construcción el doble que aquellos pringados e imbéciles estudiantes con titulación superior, todo ello aderezado con un manifiesto desinterés en apostar por un modelo de crecimiento basado en la industria de alta tecnología. Una falta de interés que nos habría hecho aprovechar el viaje en el tren del subsidio y fondos FEDER al tren de las naciones europeas competitivas, productivas y de primer orden.

Son estas las circunstancias (y muchísimas más) las que sitúan ahora a España en una aguda crisis económica y más recientemente en el punto de mira de los perros de Paulov especuladores e inversores que tras haberse dado un pantagruélico festín con Grecia, dirigen salivantes sus fauces a nuestra yugular, ávidos de inminentes beneficios y dinero fácil.

No obstante y a pesar de los no pocos aspectos negativos de la situación actual sería un acto de ingenuidad pensar que nos encontramos ante una situación novedosa e irreversiblemente apocalíptica. Mucho circula en los medios y mentideros acerca de la posible suspensión de pagos de Grecia y cómo esto conllevaría un catástrofe para la Unión Europea, con más gravedad aún a España e Italia.

Pues bien, hemos saber que España ha vivido ya situaciones de impago y no pocas precisamente. Se cuentan más de diez y no sólo esto, sino que además España tiene el dudoso honor de ser una de las primeras naciones que vió sus cuentas públicas tan comprometidas que tuvo que presentar 'concurso de acreedores' y renegociar su deuda, allá por el siglo XVI. Repasemos algunos de estos difíciles y poco honrosos episodios de nuestra historia:

Con Felipe II: España (si se podía llamar así en el s. XVI) era la primera potencia del mundo. El imperio donde nunca se ponía el sol se expandía por el nuevo mundo y más allá, hasta Filipinas, al que se le unió en 1580 todo el imperio portugués. Pero sería más exacto hablar de potencia militar, no tanto económica, o cuanto menos el imperio tenía pies de barro. Felipe II heredó de su padre, Carlos I (y V de Alemania) una colosal cantidad de territorios en Europa y asimismo una descomunal carga militar en forma de frentes abiertos y conflictos que había que costear, porque ya se sabe que todas las potencias no son tales sin grandes enemigos. Existían  familias extremadamente ricas y poderosas en el continente que podría decirse eran los bancos de la época. Los Austrias, como los monarcas de su momento asfixiaron a las clases bajas, en este caso castellanas con impuestos, ya que la nobleza como es sabido estaba exenta. El dinero había que pedirlo prestado a las familias de prestamistas y concretamente los Austrias siempre hicieron migas con los alemanes, como los Fugger.
Conforme el imperio se expandía, la deuda se acrecentaba y la situación llegó a ser insostenible. Así asistimos a la primera quiebra de un estado moderno. Y no sólo una, sino tres las quiebras de la Hacienda Real: En 1557, 1575 y 1596. Felipe II se vió obligado a renegociar la deuda, conseguir le perdonasen una parte o alargar plazos de devolución (igualito que ahora). Eso sí, los Frugger acabaron arruinados.

Con Carlos IV: Felipe V, el primer Borbón modernizó las instituciones económicas y logró sanear las cuentas del estado. Años después asistimos a la Revolución francesa. Carlos IV  entra en guerra con la Francia revolucionaria por haber cortado la cabeza de su pariente Luis XVI. Para obtener liquidez se emitieron vales Reales de deuda desmesuradamente y sin control que acabaron provocando una suspensión de pagos de los intereses.

S. XIX: La guerra de la independencia y la emancipación de las colonias de ultramar en América junto con la no llegada de la Revolución industrial a España dejaron las arcas del país agotadas bajo el reinado de Fernando VII
En 1866, con Isabel II se volvieron a vivir episodios de insolvencia al no poder hacer frente a la devolución de pagos a inversionistas del Ferrocarril que acometieron los trabajos de construcción de las líneas a cambio de una elevada rentabilidad de los bonos de deuda (porque no se fiaban).

S.XX: Con la Guerra Civil asistimos al, por ahora último episodio default en nuestro país. Tras el final de la contienda el país queda devastado y los prestamistas del bando republicano se quedaron sin cobrar, ya que lógicamente el bando Nacional no asumió esa deuda. El General Franco sí tuvo que reconocer su deuda que tan sólo sería devuelta tras unos durísimos años de posguerra, ajustes y sobre todo gracias a la bendición del turismo y conveniencia de EEUU que perdonó a Franco su pasado y pecadillos de alianza con fascistas y nazis y alabó su condición de acérrimo anticomunista.

Pues hasta aquí llega el repaso a nuestra historia de morosidad. Como hecho manifiesto es destacable que a pesar de las dificultades tan grandes vividas, aquí seguimos, vivitos y coleando y probablemente mejor que nunca si echamos la vista al pasado.

No obstante no es mi intención la de quitarle toda la leña al fuego, esconder la cabeza y decaer en la necedad de aquel que ignora las advertencias y el peligro. Tan solo debería ser objeto de reflexión para hacernos evitar errores pasados y luchar con fuerza por un futuro mejor que es posible. Y de paso que no vuelvan a ponernos colorados por morosos.

Añadido el 14-09-2011 16:06:18 -   - 



 

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